Socorridos por la Cruz Roja
Atravesada por las ganas de ayudar y de socorrer a quienes más lo necesitan, Alicia Vite, la coordinadora de las actividades de la Cruz Roja describe cómo es trabajar, acompañar y enseñar jueves por medio en ‘El Gomero’.
Por Pablo Bedecarrás y Teo Levit
Cuando vienen al Gomero, ¿tienen alguna tarea en específico?
Nos dividimos. Hacemos primeros auxilios, apoyo psicosocial y estamos con los chicos. A veces también damos pequeñas charlas sobre RCP, vamos por las mesas enseñándolo ya que al haber mucha gente no podemos hacer una sola charla y que todas las personas nos presten atención. Nos vamos adaptando a la situación de El Gomero en el día que vengamos, ya que todos los jueves hay una actividad distinta.
¿Siempre tienen una actividad planificada?
Sí, pero no quiere decir que siempre podamos llevar a cabo esa planificación. Nosotros consideramos que laburar en comunidad no es venir con un dispositivo armado y enganchar a la gente a ese dispositivo, sino que la que manda es la comunidad. Quien te dice qué hacer es la comunidad. Entonces, si venimos con algo armado y ese día no se dio porque pasó algo, nos desarmamos y nos metemos de lleno a estar con la comunidad como ella nos pida en ese momento. Para trabajar con gente tenemos que adaptarnos a sus problemáticas, no la gente a nosotros. No nos basamos en lo estructural, sino que decidimos ser más flexibles.
Estas actividades que desarrollan, ¿las aprenden en la Cruz Roja con capacitaciones?
Tenemos talleres constantes de primeros auxilios básicos, avanzados y psicológicos. Trabajamos en la Villa 31, a la Villa 1-11-14, al Barrio Mitre haciendo coberturas sanitarias, estamos en donde nos llaman porque somos voluntarios socorristas. Entonces tenemos que estar preparados y tener algo básico para poder laburar. Después, cada socorrista tiene su especialidad que puede traerla de afuera. Yo soy psicóloga social y trabajé mucho en El Impenetrable con comunidades aborígenes. Eso aporta también a nuestro trabajo.
¿Cómo es adaptarse a cada situación? Ya sea trabajando en la 31, en El Impenetrable o en el Gomero.
Uno no puede trabajar con gente sin tener una mínima preparación, por más ganas de ayudar que tenga. Si no te preparás terminas haciendo cualquier cosa, trabajar con gente es algo serio. No es ir y decir “ya fue… me meto”, tenés que tener una preparación y, además, experiencia. Porque la teoría no te permite aprender y trabajar en equipo, y esto es lo más importante porque el primero que te apoya es tu compañero de equipo, entonces hay que saber laburar en equipo también. Cada uno tiene un saber y una tarea.
¿La Cruz Roja recibe donaciones?
Antes recibís ropa, pero ya no. Tenemos socios que aportan dinero. Damos cursos pagos de primeros auxilios. En barrios como la 31 o la 1-11-14 o universidades los damos gratis. Pero hay colegios o empresas que nos contratan y así también generamos ingresos. Por ejemplo, ahora está por empezar un campeonato de polo que se hace todos los años y nosotros hacemos una cobertura paga, al igual que la maratón de 42 kilómetros de Buenos Aires. Esas organizaciones sí le pagan a la Cruz Roja para que haga la cobertura.
¿Cómo se dividen los roles en las coberturas? ¿De la misma manera que en el Gomero?
No, son dos cosas distintas. Generalmente hacemos duplas o tríos y nombramos a algún encargado del equipo que se ocupa de cualquier inconveniente que haya. Ese encargado organiza de todo lo “previo” a El Gomero, como ir a buscar los materiales, los morrales, hacer la planificación y charlar un poco sobre los roles. Cuando estamos acá, los encargados son uno más en las duplas o tríos, a lo sumo, si pasara algo, sí va a responder por los demás. Después, en el post Gomero, se encarga de devolver los materiales a la Cruz Roja y de hacer un informe.
¿Ustedes eligen a qué lugar van a trabajar?
En realidad proponemos proyectos en la Cruz Roja y allá se encargan de decirnos sí o no. Por lo general ya está estipulado a dónde vamos a trabajar. No es tan fácil, por ejemplo, en la 1-11-14 no es simple decir “bueno, quiero trabajar” y entrar directamente, hay territorios difíciles. De todas formas, la gente que colabora por lo general establece redes de contacto y cuando salimos de trabajar en algún lugar, ya tenemos la forma de entrar a otro.
¿Establecen vínculos con los chicos?
Sí, es muy importante porque así ellos nos empiezan a contar las situaciones que viven a diario y nosotros los ayudamos explicándoles cómo podrían resolverlas. Solo con estar y decir “hola, ¿cómo estás?” ya estás acompañando y reforzando el vínculo. Trabajar el vínculo es estar, a veces sin hacer nada, estando en silencio. Los silencios también comunican. A veces la gente necesita que estés al lado pero sin hablar, simplemente con estar ya ayuda.
¿Hace cuánto están trabajando con el Gomero?
El año pasado vinimos cinco veces, no es mucho. Ahora empezamos a venir más seguido y estamos cada jueves por medio. Además también asistimos en las fechas especiales como el Día del niño o el Día de El Gomero.
En este último tiempo que trabajaron acá, ¿aumentó la cantidad de gente que asiste?
No, de hecho el año pasado había más gente. A principios de 2019 venía más gente, pero en el invierno, por el frío, hubo muy poca gente. Ahora hay un intermedio entre lo que era al principio de año y lo que fue en el invierno. No es tan estable, depende del día.
¿Por qué este año decidieron venir más seguido?
Porque el año pasado estábamos conociendo cómo eran el mecanismo, aprendiendo. Además no teníamos un coordinador o referente que se hiciera cargo de las actividades desde Cruz Roja. Este año mis compañeros me propusieron como referente y, a partir de eso, empezamos a organizar bien los proyectos.
¿Cómo es ser referente de la Cruz Roja en el Gomero? ¿Te gusta?
Estoy contenta. Es muy chiquito el trabajo acá, es más de estar y manejar la frustración de no avanzar mucho con las actividades, pero sabiendo que estás y acompañas. No me creo la Mujer Maravilla sino que pienso en las cosas chiquitas que hago y digo “bueno, antes que nada, algo estoy haciendo”. A veces el laburo en las comunidades es muy ingrato en el sentido en que hay que aprender a manejar la frustración. Uno quiere cambiar el mundo, pero no cambias el mundo. Con el pequeño granito de arena que sumas tenés que estar satisfecho, sabiendo que hay gente que también suma su grano de arena. Es un laburo difícil pero re lindo.
Comentarios
Publicar un comentario